domingo, 3 de septiembre de 2017

¿Interculturalidad en una España destruida por su división?

A continuación os dejo un fragmento perteneciente a un ensayo de mi autoría mucho más extenso basado en el artículo  "¿Es posible la convivencia intercultural en el s. XXI?" de  Checa, F., Arjona, A. y Checa, J. C.

Tres son los factores clave a restructurar para transformar nuestra convivencia intercultural en una buena convivencia, estos tres factores son: política, ley y educación. A través de reformas en dichos factores clave, se conseguiría una concienciación social digna de igualdad y equidad entre culturas. Que estamos en una sociedad española intercultural es totalmente innegable, sin embargo, la interculturalidad como cualquier relación de carácter social, está determinada por el proceso. Nuestra interculturalidad es mejorable y para mi resulta posible en paz y armonía en la España del s. XXI. No deseo concluir afirmando la existencia de una convivencia intercultural en paz y armonía en nuestra España actual, porque no es real, pero en este caso hablamos de posibilidad y en ese caso, sí que es posible dicha convivencia en igualdad y equidad. Es, eso sí, trabajo de todos el alcanzar dicho logro. Es una labor que supone cambio y estar dispuesto a asumir ese o esos cambios. Sin duda alguna, haciendo una puesta en común y partiendo de prácticas políticas organizativas y reguladoras, así como Derechos Humanos como tales que defiendan y protejan al individuo por encima de la nación en la que se encuentre y de la cultura que se le atribuya y sin olvidar formar docentes y alumnos en calidad de convivencia intercultural; con todo ello habremos conseguido crear una sociedad sin estereotipos, ni prejuicios donde la desigualdad brille por su ausencia y la igualdad y equidad estén en la humanidad de cada uno de los individuos. 
Somos personas, somos humanos, mostremos por tanto nuestra humanidad. Lejos de culturas y diferencias, somos individuos que podemos aprender los unos de los otros y crear por tanto un mundo mejor. Con aires de grandeza y pensamientos imperialistas, sólo destruimos nuestro mundo y a nosotros mismos. Todos unidos podemos aspirar a más grandes y mejores metas y por ello individualmente podremos aportar más porque también conoceremos más. Conocer y dejarse conocer, no es tan difícil.  
Más parece que estuviera relatando el final de una hermosa utopía tan de moda en la actualidad, pues ni yo que lo escribo, ni el lector que lo lea dará veracidad total a dichas palabras porque nos parece tan difícil que sin si quiera esforzarnos por comprobar si verdaderamente lo es, decidimos rendirnos y dejarlo en mano de aquellos que con un abrir y cerrar de ojos podrían solucionarlo con unas simples medidas y un par de leyes. 
Aun así, me considero mucho más digna de aquellos que tienen más fácil el conseguir una solución para este problema y no lo hacen por desinterés. En este caso, hasta el número más insignificante, el cero a la izquierda, tiene partida en este juego en el que no deberían de existir perdedores, si no compañeros en un solo y gran equipo unidos con un fin moral y ético común. Es por todo lo anterior, que el día por actuar por una convivencia intercultural sin conflictos y organizada, es el hoy y la persona más indicada para hacerlo empieza por ti, por mí, por el que tenemos al lado y así sucesivamente, pues quejarse de aquellos que podrían hacerlo más fácilmente que nosotros, además de no solucionar nada envenena más y más a esta sociedad. Empecemos pues a luchar con pequeños o grandes gestos, pero luchar por una convivencia intercultural en nuestra España de hoy, para poder lograr una mejor España hoy mismo y conseguir un mundo mejor mañana. Porque sí, una convivencia intercultural basada en la igualdad, la equidad y la paz, respaldada por los Derechos Humanos, la educación, una organización política adecuada y una sociedad unida bajo principios simplemente humanitarios, es posible; pero hay que labrarla y no rendirse. 
La respuesta reside en ese dibujo que a todos en el colegio nos han hecho colorear de un mundo creado por distintas culturas cogidas de la mano, también la respuesta reside en esa mítica frase que marca la infancia de aquellos que han consumido cultura con D’ Artagnan y su particular: “Uno para todos y todos para uno”. Tenemos la respuesta, también en aquello que nos distingue de los animales, aquello que nos hace humanos, en la solidaridad y la empatía; en definitiva, en la colaboración colectiva, en una mente abierta, en el afán por enseñar y aprender a partes iguales y constantemente, en asumir los errores y tratar de sacar de ellos los aciertos. 
Sería muy triste no tener fe en la posibilidad de una convivencia intercultural, pues sería entonces saber de antemano que nuestro mundo tiene los días contados, sería rendirse, tirar la toalla y olvidar que en sociedad y unidos lo somos todo.  Por ello me niego a contarle los días a la humanidad y prefiero por difícil que sea creer en un mundo mejor, en una sociedad implicada por y para la sociedad, en una política sobre todo y en principio basada en los Derechos Humanos y que aposte sin resquemor por la educación. Sé que es posible una correcta convivencia intercultural y además de posible, necesaria. 

jueves, 24 de agosto de 2017

Avaricia y ambición desvirtualizan la Historia | Paula Chacón



Un ensayo del documental "Atapuerca: el misterio de la evolución humana".
Cuando la avaricia y la ambición se apoderan de nosotros, no nos permiten ver más allá de nuestros intereses. Desde el desconocimiento de una historiadora en formación, personalmente considero que hay cuestiones por las que un historiador no debe dejarse llevar, estas son las incongruencias, los objetivos de venta, la rentabilidad y en consecuencia la avaricia y una ambición llevada al extremo. 

Probablemente, partiendo de la emoción y la satisfacción que supuso para Arsuaga y su equipo, el hallazgo de Atapuerca y sus revelaciones tan prometedoras, éstos se dejaran llevar por ese cocktail que con anterioridad definía. 

Cuando menciono el término “incongruencias”, me refiero a un largo etcétera que podríamos resumir en tres temas clave con múltiples afirmaciones ilógicas; hablo de: sexismo, supuesto canibalismo y religión. 

En lo que se refiere al sexismo, el documental se sume en un claro lenguaje sexista y patriarcal. Además, se realizan una serie de relaciones cuya ilógica resulta insultante, un ejemplo muy claro, es la famosa “Cadera de Elvis”: una cadera masculina mediante la cual se atreven a afirmar que el acto de alumbrar es indoloro pues el canal es más ancho. La pasividad con la que se hace uso del carácter sexista no es sólo discutible en el documental, es una clara evidencia y un ejemplo esclarecedor de la propia pasividad social ante el tema. 

Respecto al canibalismo, la gradación de falta de congruencia es atroz. En primer lugar, se nos expone un canibalismo a causa de una hambruna, sin embargo, esta necesidad de alimentarse se atribuye también a la “primera práctica agresiva”. Es casi una tergiversación llegar a relacionar una necesidad con una agresión. El premio a la ilógica se lo atribuyo a la mención de comerse la médula de individuos fallecidos; cuando nos hablan de canibalismo lo atribuyen a supervivencia, para más adelante exponerlo como un rito o culto. 

A lo que llamamos mundo simbólico, de sobra conocemos que atribuimos a culto, religión o simbología aquello que desconocemos o no alcanzamos a interpretar. A parte de lo anterior y sin apoyarse coherentemente en material, afirman la existencia de una supresión sexual en las sociedades antiguas de Atapuerca, donde se consideraba la importancia simbólica de la virginidad. 

A modo de conclusión, me gustaría destacar por qué deduzco las existencias de tantas y muy disparatadas incongruencias a lo largo de todo el documental, informaciones muy poco esclarecedoras, rodeadas de un halo de misterio, que debería quedarse al margen de lo que denominamos Historia. Considero que lejos de cumplir uno de los cometidos finales de la Arqueología: informar a la sociedad; se han limitado a tratar de informar mediante la desinformación, además de anteponer intereses de venta o rentabilidad ante lo verdaderamente histórico. Para mí y con todos mis respetos a los investigadores y su labor, han cometido el error de estudiar un método propagandístico que les asegurase ventas, ante un modo de lanzar información histórica a las personas de a pie. 

domingo, 30 de julio de 2017

¿Libres o Sometidas? | Paula Chacón

Un ensayo de la obra "El pasado no es neutro: el cuerpo femenino 
como maternidad y forma de representación social"

Las limitaciones de la Arqueología subyacen en las interpretaciones que a los hallazgos se les da, daños colaterales de obligada aceptación para conocer el pasado. Sin embargo, éstas pueden destinarse a trasladar el presente al pasado o a crear la trayectoria más lógica y carente de grandes evoluciones y progresos (gran amenaza para el mantenimiento del patriarcado).

Por desgracia, es imposible conocer a ciencia cierta si el 100% de la información que nos llega, es 100% real, probablemente ninguno de los porcentajes alcance su mitad. Partiendo de esta premisa, así como de los hallazgos arqueológicos y filtrando con la mayor objetividad posible la información que nos llega, podemos concretar dos posibilidades sobre el papel de la mujer en el pasado y cómo afecta la actual:


- En primer lugar, podemos pensar que la desigualdad existente en la actualidad es fruto afianzado en nuestra subconsciente debido a una desigualdad primitiva; catalogando como natural la división sexual del trabajo.
- En segunda instancia, mucho más esperanzadora, podemos creer en la convivencia y el trabajo conjunto de hombres y mujeres de la antigüedad; dando lugar a la huida constante de la mujer actual de la pasividad y el sometimiento al que el patriarcado la expone.


Los comportamientos que acompañan a la división sexual del trabajo son los precursores de pensamientos inculcados en nuestras mentes, a través de prop
aganda vacía e implantados como “originales” e impensablemente incambiables en nuestra sociedad, que hasta entre nosotras, como mujeres, nos cuestionamos nuestra propia viabilidad y valor en términos como: “Ya se te va pasando el arroz” o “Tendrías que ser más mujer de tu casa”.

Como cualquier fenómeno social, es trabajo de todos buscar una solución que convenga a todos, donde no exista cabida para sometimiento y sometidos. Patriarcado y esclavitud no dictan tanta diferencia entre sí, teniendo pues, en cuenta cómo la sociedad patriarcal expone a la mujer como objeto material, individuo obligado por la Naturaleza a crear vida, dar placer y ser sometida al trabajo doméstico.


Concluyendo con unas acertadas palabras Pateman, C. (1988): “La construcción patriarcal de la diferencia entre la masculinidad y la feminidad es la diferencia política entre la libertad y el sometimiento”. Me gustaría complementar sus palabras con una reflexión propia, teniendo en cuenta que existen organismos más poderosos interesados por mantener un sistema patriarcal, entre los cuales uno de sus factores sea la división sexual del trabajo; como individuos civiles es nuestra labor luchar por nuestro bien común y por el de los sujetos venideros, haciendo por tanto uso de nuestra mayor arma que no es otra que el conocimiento, el aprendizaje y la constante iniciativa por el progreso y la evolución.


Si no dejamos de aprender, no dejaremos de evolucionar y crearemos un futuro más
justo y menos dividido.
  

viernes, 30 de junio de 2017

La Desigualdad Como Interés | Paula Chacón


Un ensayo del artículo: “Trabajo y Sociedad en Arqueología.

Producciones y relaciones vs. orígenes y desigualdades”

Conocer a través de los restos materiales del pasado que permanecen en la actualidad, cómo vivían las sociedades de antaño y cuáles (si las había), eran las normas que las regían, es una de las mayores labores que la Arqueología lleva a cabo. Así como la Historia, a través de la Arqueología podemos saber el origen que nos ha llevado a ser lo que hoy somos. ¿Por qué existe en la actualidad tanta desigualdad social y sexual? ¿Ha sido siempre así? ¿Cosa de todos o de unos pocos?

Tanto la desigualdad social como la sexual es evidente en nuestro día a día, en el presente; sin embargo, ciertas tendencias tratan de fomentar una “venda en los ojos” que anule la realidad. El fin exacto lo desconozco, pero no obvio el control de una mayoría mediante el poder de unos pocos. Es, pues, negar la evidencia lo que nos impide conocer el proceso mediante el cual viene precedido el progreso, un avance hacía un aprendizaje y/o un conocimiento (que no afirmo algo mejor).

Luchar contra la desigualdad (social o sexual), no implica luchar por la igualdad; es decir, siendo realistas todos tenemos un estatus y unas condiciones biológicas diferentes entre sí que crean nuestra autenticidad. Si bien, la desigualdad impide el avance social colectivo; es entonces la lucha constante contra la desigualdad, una clara
reivindicación de una justa y merecida equidad.

Centrándome en la desigualdad social, muy marcada en base a dónde y en qué condiciones nazcamos, seguida del recorrido que decidamos tomar a lo largo de nuestra vida, es prácticamente complicado que un individuo nacido en la precariedad del tercer mundo, alcance el mismo estatus social que un individuo nacido bajo los privilegios de una familia adinerada de una gran capital europea, por ejemplo. Partiendo del básico ejemplo anterior, y de una clara evidencia de desigualdad, argumento la reivindicación de la equidad basándome en que los derechos humanos deberían amparar a todos (los más fuertes y los más débiles), de este modo a raíz e independientemente de unas diferencias palpables podremos concretar un bien común.

Respecto a la desigualdad sexual, como lo anterior, es un trabajo de todos. En este caso, la evidencia de la diferencia entre sexos es brutal. Hombres y mujeres somos distintos por Naturaleza, sin embargo, ello no implica que uno deba prevalecer sobre el otro, he ahí el punto de inflexión: las relaciones de poder y sus respectivos intereses. La Arqueología, como muchas disciplinas casi en su totalidad ha de interpretarse y estas interpretaciones suelen atender a unos intereses, objetivos, creencias e ideologías. Conocer el pasado y hacer Historia, no es lo mismo y tristemente se fomenta más el reconstruir, interpretar o incluso inventar el pasado en base a unos fines que el tratar de
conocer lo que verdaderamente sucedió.

En definitiva y a modo de síntesis y conclusión, al margen de ideologías o fines, el que en la actualidad se mantenga una desigualdad general que presuntamente viene desde la antigüedad, no tiene más vuelta de hoja que el interés de la élite por mantener estas desigualdades en beneficio de sus intereses y su mantenimiento en el poder.  

viernes, 23 de junio de 2017

Cuando la Realidad Supera a la Ficción | Paula Chacón

Un ensayo de la obra: “Cómo Nos Venden La Moto”

Hace más de veinte años Chomsky, N. y Ramonet, I., autores de la obra que trataré a lo largo de este ensayo, analizaron la sociedad de sus momentos y plasmaron de forma crítica lo inverosímil de las acciones de los más poderosos. Camino de las tres décadas, hoy día me atrevería a cuestionar el poco cambio o incluso el retroceso a una situación peor.

En la actualidad, nos hacen ver que deberíamos estar agradecidos del gran avance que ha supuesto la libertad de expresión. Sin embargo, debemos tener en cuenta la desvirtualización de conceptos y sobre todo conocer que, aun teniendo el supuesto derecho a la libertad de expresión, ésta, como todo debe tener una delimitación (que no deja de ser censura). Ejemplos claros y muy mediáticos los tenemos muy presentes, como usuarios de redes sociales que hacen críticas humorísticas a movimientos fascistas y son condenados más duramente de lo que lo son personas de la élite juzgados por blanqueo de dinero o corrupción.

Argumentar cómo día tras día se nos engaña para que seamos una marioneta más del mundo, un número más en la globalización, roza los límites de lo denigrante y lo inmoral. A diario nos bombardean con noticias de tolerancia con los inmigrantes, qué bueno es nuestro gobierno que nos inculca que no debemos ser racistas. Mismo gobierno que haciendo uso de los medios de comunicación reivindica “lucha contra el terrorismo”, seguido de imágenes del estado islámico, ¿es el único estado terrorista? ¿combatimos guerra con lucha? El fomento del miedo, el sentimiento nacionalista, factores muy fascistas singuen estando presentes en la democracia actual; y por tanto en nuestra sociedad, en nosotros.

Nos estamos dejando convertir de manera que no permitimos una verdadera evolución, escondidos tras la comodidad de la pasividad y de dejarnos dirigir porque si no lo hiciéramos habría medidas. Otra cuestión muy curiosa es la del pensamiento único, aquello que el poder estipula, es lo correcto; aquellos que promuevan cuestiones distintas y/o que estén en contra de lo estipulado, automáticamente son juzgados como radicales, como una amenaza al sistema, como un enemigo de la sociedad.

Somos un barco a la deriva que cree ir rumbo fijo a un destino sólo porque el capitán que maneja el timón dice conocer un destino. Realmente, yacemos sumidos y condenados a la decadencia pues a día de hoy se juzga, condena y avergüenza al progresismo. Gran y actual ejemplo el de la inclusión de términos femeninos a la RAE que ha dado lugar a comentarios muy vergonzosos, reflejo de una sociedad tristemente patriarcal.

Ojalá que este barco a la deriva que todos dejamos manejar a una minoría, seamos capaces de dirigirlo entre todos sin necesidad de hacer uso a la desinformación, sin limitaciones a la libertad para poder llegar todos juntos a un destino común que nos augure la evolución y el progreso. Esto es, sin embargo, cosa de todos. Ideales e intereses a parte, deberíamos entender la humanidad del humano y conseguir un rumbo común y justo.

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